Bueno, llegó el momento. Recuerdo ahora que durante el Camino en bici de 2003 pensé, en varias ocasiones, que quería repetir el Camino, pero de forma más pausada, andando quizás. Ya ves, en la vida no hay que tener prisas, tan sólo paciencia y perseverancia.
El camino en este tramo navarro y riojano es un continuo de transición entre el ecosistema, el paisaje y el clima pirenaico al castellano del siguiente tramo. Pero recuerdo ahora que fue pletórico empezar a andar junto a la Colegiata, y pasar enseguida por ese primer rótulo "A Santiago.....", que tanto se repetiría a lo largo del camino.
Fui un dia que acompañó en todos los sentidos, también en el meteorológico, porque salir de Roncesvalles con esa lluvia fina, vertical, sin aire, tan consecuente con el lugar, fui increíble. Dos días estuve andando bajo esa lluvia, bajando de los montes a los llanos, dos de los mejores días de todo el camino.
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